El coaching nace como necesidad de dar respuesta al estancamiento que experimentan algunos profesionales clave para la organización ante la fuerza del cambio o ante su falta de nivel competencial en algunos aspectos, sobre todo interpersonales. Más en concreto, puede detectarse,

 1.    Por la sensación de estar desbordados ante los nuevos retos que se han de asumir.

 2.    Por el poco tiempo que tienen para ellos mismos, debido a la necesidad de llevar un gran nivel de actividad, tanto dentro como fuera del trabajo.

 3.    Por la presión con la que viven día a día.

 4.    Por el aislamiento que experimentan al no compartir su problemática con otros, en primer lugar, porque una de sus misiones es proteger a sus colaboradores del miedo, transmitirles seguridad y motivarles y, en segundo lugar, porque cuesta mucho reconocer  que hay cosas que les sobrepasan, como determinados retos y responsabilidades.

 5.    Porque en las habilidades sociales no suelen ser tan competentes como en las destrezas técnico/profesionales.

 6.    Por la necesidad que tiene toda organización de que las personas con alta responsabilidad asuman nuevos retos.