El coach es un profesional, especialista en el comportamiento humano, que, en el entorno de la organización generalmente, trabaja con personas para ayudarlas a que logren lo que quieren, de forma más adecuada de lo que lo harían por su cuenta.

 Un coach tiene la capacidad de observar los fenómenos y de interpretarlos de la manera más eficaz posible. Estimula y dinamiza el potencial tanto de personas, como de equipos de trabajo.

 Pero es el cliente el que encuentra las respuestas a los problemas y preguntas planteadas. El coach trabaja con la agenda que marca el cliente, es decir, adapta su servicio a las necesidades de su cliente.

 

Un coach nunca debe decir lo que hay que hacer, sino que ayudará a que su cliente lo descubra por sí mismo. Le ayudará a descubrir sus puntos fuertes y posibles áreas de mejora, a organizar un plan de acción con el que superar los posibles obstáculos en su desarrollo personal y profesional y a aumentar su valor para la organización.

 Un coach plantea preguntas, no se posiciona como experto, ya que el que verdaderamente tiene las respuestas para una situación, es la persona que la está viviendo, aunque le cueste verlas o ponerlas en práctica.

 Un coach detecta el punto de inflexión en que la persona encuentra barreras que limitan sus capacidades para actuar con eficacia.

  El respeto a la persona y a su responsabilidad es el marco ético en el que debe moverse el coach.