Liderazgo para una era de consciencia superior. El liderazgo en el siglo XXI se ha transformado y trascendido, las organizaciones hoy en día tienen como imperativo contar con una estrategia para cambiar el énfasis puesto al líder como jefe y evaluador por el de socio y animador. Durante mucho tiempo, la gente pensaba en sólo dos estilos de liderazgo: el autocrático y el democrático. Las personas solían situarse en uno de estos dos extremos, e insistían sobre si un estilo era mejor al otro. Se acusaba a los gerentes democráticos de ser demasiado suaves y fáciles, mientras de sus contrapartes autocríticas se decía con frecuencia que eran duras y dominantes. Los “líderes” que se restringen a uno de los dos extremos están destinados a ser “líderes a medias” e ineficientes. Los líderes completos son flexibles y capaces de adaptar su estilo de liderazgo a la situación. Para extraer lo mejor de otros, el liderazgo debe ajustarse al nivel de desarrollo de la persona que lidera. ¿Es el colaborador nuevo y falto de experiencia en cuanto a la tarea del cual se trata? Entonces necesita mayor guía y supervisión ¿Es el colaborador experimentado y diestro? Tal persona necesita menos supervisión práctica. La verdad es que todos nosotros nos encontramos en distintos niveles de desarrollo, dependiendo de la tarea en la cual nos encontramos trabajando en un momento determinado. Nuestro curso-taller de liderazgo se basa en las suposiciones de que las personas pueden y quieren desarrollarse y no existe un estilo de liderazgo óptimo para estimular tal desarrollo. El estilo de liderazgo debe adaptarse a la situación pues todo lo bueno y lo deficiente depende del liderazgo. Nuestro líder SIRVE; prevé y comunica una visión orientada al futuro; es capaz de implicar a su equipo al logro de dicha visión por medio de la misión ayudando a las personas a potenciar sus fortalezas; reinventa continuamente; Currículo de Empresa Página 16 de 35 plantea retos y al mismo tiempo apoya, valorando los resultados y las relaciones, espera resultados teniendo excelentes relaciones con las personas; encarna valores definidos, ganando confianza plena en su equipo. Comprendiendo esta conceptualización, entonces todo colaborador es líder, líder del entorno donde se encuentra inmerso, en lo personal, familiar, social y organizacional, liberando la energía y el entusiasmo de todo su equipo encaminándolo hacia el éxito; aprovechar al máximo el potencial de las personas de la organización sabiendo que el desarrollar y dirigir esfuerzos en conjunto con los demás, le permitirá lograr su propio crecimiento. A esto se le llama liderar al más alto nivel o liderar con amor; con ello las organizaciones pueden alcanzar sus objetivos plenamente armonizando una visión, misión y valores, estableciendo el balance ideal.